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.

Desapareciste y me pregunto

con miedo

dónde depositaré ahora la inmundicia.

 .

Si recordarás los roces cuando

tu madre

rondaba por el pasillo de madera.

 .

Si olvidarás los ascensores

al penjaus

y los descensos a los Infiernos.

Miguel Ortiz, aquí.

-

Collage: EGA, 2014

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Hay una epidemia
innombrable (qué palabra tan sola)
y a todos nos acusa
de seguir viviendo

seguir viviendo siempre fue una rebelión insospechada. 

PS. Sí, el collage lo hice yo. Que conste que no lo subí a Instagram porque allá me borran las fotos con tetas. 

Rebelión

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Encontré la estrella donde la dejaste
en la cabeza de un hombre que caminaba
empuñando un bello animal muerto.

Yo era el animal muerto
y tú seguías brillando en las alturas.

La primera rebelión fue hacer de eso un mapa. 

Saul Steinberg at One Hundred

newyorker:

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Ian Frazier remembers the artist Saul Steinberg:

“Perhaps because he survived the war, he made a point of not doing things that he didn’t want to do, true to the sincerest instincts of his child self. He did what he wanted more faithfully and to better artistic effect than anybody I’ve ever known.”

Above: The artist Saul Steinberg holds hands with a cutout photograph of himself as a boy. Photograph by Evelyn Hofer.

(Fuente: newyorker.com)

Aquí, la revista completa. 

Mi sobrina a través del espejo

Ayer Michelle nos contaba a mí y mis padres su más reciente mortificación. Se quiere abrir un tunelcito en el lóbulo de la oreja derecha y le han dicho que no. Mi cuñado pegó el grito al cielo y mi hermana, aunque ha tratado de negociar, tampoco apoya la iniciativa. Nos explicaba que no es tan grande y que por ahora, de ese tamaño, no los prohíben en el colegio.

Luego el argumento de mi madre para oponerse al túnel fue el siguiente:

-Pero Michelle, es que tú eres una niña tan linda. Deberías verte de otra manera.

Ahí fui yo quien pegó su grito en cierto cielo.

Por primera vez le dije a mi madre lo que ya he contado en otros lugares de este blog.

-Mamá, con el debido respeto (jeje, odio esa expresión), pero ¿alguna vez te he dicho cuánto daño me hicieron todas esas presiones necias que tú, mis hermanas, tías y maestras lanzaron sobre mí cuando era niña para que me viera como ustedes querían? ¿Crees que ser mujer se reduce a parecer femenina? ¿Crees que Michelle dejará de ser mujer porque se abra un túnel o prefiera vestirse como suele hacerlo? A ver, ya va, ¿en qué demonios consiste esa vaina de ser mujer?

Para alguien que no es madre, como yo, y que solo tiene 27 años, es muy fácil opinar sobre qué deberían hacer los demás con sus hijos. En realidad, yo qué sé: ignoro si es apropiado que mi sobrina, que cumple 15 años en enero próximo, se agrande el huequito de la oreja. Pero no quería perder la oportunidad para decirle, y decirles, y decirle sobre todo a mi mamá, que ya está bueno, porque si sobre algo sí creo que puedo opinar es sobre esto de ser mujer.

No es tarde para releer nuestros prejuicios.

Querida Aleida, princesa de los kariñas que me trajiste al mundo a finales de un marzo caluroso: oye, no. Es horrible que te obliguen a ser mujer bajo el yugo de ciertos códigos. Es horrible que se burlen de ti porque prefieres comprar libros y discos, antes que tacones o maquillaje. Es horrible vivir creyendo que solo pueden quererte si cumples con los requisitos de cierta crueldad maquinada por el matriarcado, donde te dicen que sale mejor hacerse la brutica y secarse el pelo, antes que tomar el control de tu propia imagen y de tus propias aptitudes. Yo también me seco el pelo, por cierto, y me gusta ponerme una falda y unos zarcillos. Pero no creo que ahí resida la esencia de mi condición.

Con esto no pretendo enjuiciar a mi madre, que ha leído el artículo primero que ustedes: también es justo evaluar bajo qué circunstancias de vida una persona desarrolla sus creencias. Pero nunca es tarde para que pensemos un poco antes de hablar, antes de poner peso en los hombros de estas criaturas en formación.

No pensemos en todo caso en qué consiste esto de ser mujer o de ser hombre. Pensemos en qué consiste la condición humana (suena todo rimbombante, pero no se subestimen: ustedes también pueden pensar). Consideremos si hacemos daño, sin querer, incluso cuando intentamos proteger a la niña que vive con nosotros.

Otro día hablaré sobre las mujeres que se burlan de mí porque todavía no me he casado ni tengo hijos. Y otro día hablaré sobre las mujeres que se burlan de mí porque sí quiero, algún día, tener hijos.

Hablaré del infierno de querer que todos pasen por nuestra medida. 

Para Brodsky

No se puede confiar
en un país
donde un pequeño dulce príncipe hemofílico
es atendido
por un monje loco orgiástico y bebedor.
No se puede confiar en un imperio
cuyos dioses
para mayor sospecha
son del tamaño de un hombre.

16 / 09 / 14

Cosas tristes y que tu sobrino pregunte
por qué Robin Williams
decidió matarse.

.

Cosas tristes y que tengas un marido
un asesor ——> un astrólogo (?)
un diputado
y no le creas ni media verga.

.

Cosas tristes y que tus amigos 
(tus secuaces
el fervor invencible)
se hayan largado para envejecer
en otros husos horarios.

.

Cosas tristes y que tu papá
diga todos los días
E s t o y • c a n s a d o
mientras mamá se jurunga un orzuelo.

.

Cosas tristes y olvidar
a qué viniste
a quién rezaste
en dónde esperas.

El martillo de la verdad (fragmento)

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Como Harry Houdini, yo era escéptica.

Como Harry Houdini, yo era judía (o medio judía: gracias, mamá, por eso y por la cuenta bancaria) pero sobre todo, yo era dueña de mis propios trucos. Así que ningún imbécil lograría burlarse de mí. Además, no de gratis también podía ostentar una abuela maracucha y un papá carupanero. No sea marico nadie.

Todos los hombres terminaban montando el mismo showcito: jurando un gran amor y ahora sí y esto es mágico, pero no por eso dejaban de involucrarse con otras mujeres a través de mensajes directos o chats ocultos. Ninguno de ellos podía evitarlo:

Ni el vendedor de celulares ni el arquitecto

ni el que estudió Filosofía ni el que estaba en tesis de Comunicación

ni el desempleado que vivía en casa de su mamá

ni el dentista

ni el mejor amigo que me agarró prendida

ni el ex de Andrea que apareció despechado.  

Todos querían empezar desde el principio, una y otra vez.

Todos andaban en algo cuando yo me daba la espalda.

Todos seguían conectados luego de la despedida para irnos a dormir.

Todos le faveaban estupideces a las puticas bipolares que querían cogerse y con las que, en algún instante, arreglarían un encuentro, como habían hecho conmigo.

Entonces yo era escéptica. Hasta que un día fui a una sesión espiritista en casa de una vieja loca (recomendada por mi mamá, lógicamente), y resulta que la vieja loca no estaba loca nada, y que nos puso en contacto con una entidad, que no solo hizo temblar las luces y esconderse al gato, sino que reveló una clave maestra para acceder (o accesar, como dicen algunos medios) a cualquier cuenta de red social, correo electrónico o perfil profesional que se me atravesara. Claro, solo funcionaba si dolía mucho: es decir, solo funcionaba con los hombres que dolían en mis trasfondos. No podía, en cambio, hacerlo como un favor a otras personas, si acaso lo están pensando (y honestamente tampoco era que me importaba mucho si mis amigas sufrían o no por lo mismo que yo: de hecho, si sufrían, pues mejor). Pero les puedo pasar el teléfono de la vieja loca, a fin de que les haga una cita con el martillo de la verdad, si tanto les interesa.

Este cuarto es muy pequeño. Lo cierto es que ese día comenzó mi camino. 

Yo

podía

vengar

me

.

—-

1. El cuento completo, imagino, puede que aparezca en 2016. Suponiendo que tengamos paciencia, papel y país. Suponiendo que no me mate una fiebre hemorrágica o una ráfaga de tiros. 

2. La foto es de Roger Ballen. Sí, da miedo. 

red-lipstick:

André François aka André Farkas (Hungarian born, French, 1915-2005) - The Daily Meow, 1966     Drawings

red-lipstick:

André François aka André Farkas (Hungarian born, French, 1915-2005) - The Daily Meow, 1966     Drawings

(Fuente: pequenhaciudad.blogspot.com, vía 2headedsnake)

Quién tiene el palo

"Where does a promise go
When you pretend it isn’t there?”
-Arcade Fire

I
Ese ángel que escuece
blandiendo una sola verdad:
tú solo eres de carne
no tienes tiempo de aprender.

II
El pasado es un globo que vive
en tu pecho
caminas entre un rosal
con ganas de reventarlo y pasas
tu vida rellenando esa piñata
bajo tus carnes
preguntando quién tiene el palo
quién recogerá los dulces
y los caballitos de plástico
andas convocando cierto allanamiento
sabes que el humo siempre viene
de otro paisaje
yo sé temer duro, dices
yo sé pastar
yo sé ritualizar mis azares
a mí me tiene que matar algo grande
un desacierto que me sostenga
y me jure lo humano.

Para un lector muy picado y muy serio

Veinte minutos después de publicar ese último poema, recibí un comentario de un lector anónimo, muy preocupado por la calidad del escrito, señalando que un tema como Hora de Aventura no era nada serio ni mucho menos poético, y que por favor no me permitiera hacer el ridículo de semejante forma.

Ustedes dirán que la norma reza que uno no puede perder tiempo con estos incidentes pero me parece un momento muy oportuno para conversar, de nuevo, sobre el estado de salud de la libertad de expresión y de la forma en que a duras penas convivimos.

Mire, compadre: yo puedo escribir un poema sobre lo que yo quiera. Y puede que a nadie le guste el poema y ahí no hay nada que discutir. Pero, ya va, ¿usted quiere debatir conmigo qué es LA poesía e imponerme su concepción? Debo confesar que no me levanto cada mañana pretendiendo responder a la interrogante sobre la naturaleza de la creación poética: conozco apenas mis razones y no alcanzan para contestar a mis propias preguntas. Escribo un poema cuando quiero y cuando no, pues no. Fui a la universidad y tomé los cursos correspondientes, pero el acto creador me excede o me aniquila (tampoco necesito explicar eso cada cinco minutos). De igual forma no me interesa fiscalizar los ideales literarios de nadie: me contento con leer lo que me complace y con no leer lo que no me complace. Vaya usted y escriba sus poemas, publique libros, tírese de un balcón, métase a crítico literario, lo que guste, haga, deshaga y rechace tanto como quiera a Finn y a Jake. Pero no crea que de verdad tiene el poder. Porque si lo que de verdad la interesa es el poder y fiscalizar la vida de los demás, entonces pídale trabajo al gobierno. ¿O acaso usted también se opone a la barbarie y a la censura?

Para el resto de nosotros solo pido meditar, sin pelos en la lengua, cuánto de verdad soportamos la libertad de los otros.

Hora de aventura

La peor tragedia
es el momento de reconocer

«marica, no soy inmortal».

Quizás por eso
todavía de vez en cuando
necesito sentarme frente a Cartoon Network
para ver qué hacen Finn y Jake:

quiero creer que soy capaz
a pesar de mis convicciones cronometradas
y de mis órganos pudriéndose
que venceré al rey frío

que blandiré mi espada
como el más inocente
de los dibujos.

.

(Para M., E. y A.)

deathandmysticism:

St. Michael weighing a human soul and a devil, Lucas Cranach the Elder, 1506

deathandmysticism:

St. Michael weighing a human soul and a devil, Lucas Cranach the Elder, 1506

(vía centuriespast)